Pequeños logros, crean grandes experiencias
“Escribir bien es gloria y mérito de algunos hombres, de otros sería gloria y mérito no escribir nada”.
Jean de la Bruyere
No quiero empezar el típico texto fastidioso que todos alguna vez en nuestra vida hemos elaborado o leído, donde optamos por darnos por vencido apenas hemos relatado media cuartilla, sin dejar plasmado una pequeña huella en el mundo de las líneas, donde no sólo se cumpla lo que te pedía un profesor, salvo lo mucho que podemos ofrecer por medio de una escritura libre, teniendo el derecho de ser nosotros los protagonistas de una asombrosa historia, con la idea de que algún día se puedan tornar enriquecidos textos, llegando a cobrar vida en la tierra de lectores y escritores, sin que la pereza abunde, sino la alegría, la magia, el placer y los sueños que se conciban imaginar.
Soy Sofía, tengo veinte años de edad y me preparo para ser una maestra de esas pocas que considero existen, que se atreven hacer cosas impresionantes, llamadas fuera de serie. ¡Ha, pero atención!, de esas que son capaces de sumergir a los alumnos en un mundo donde el saber más que concebirlo como algo obligatorio lo perciban como divertido y valioso de apropiación.
Ahora que he captado un poco de tú atención, te hablaré por medio de este pequeño texto acerca de mis logros de escritura. Para no dejar algunas dudas en ustedes, antes que nada quiero decir qué es lo que yo les vengo a ofrecer, espero y como yo también se encuentren emocionados de leer estas líneas que he realizado, por el simple hecho de que han sido un logro, sí he dicho un logro, ahora seguramente se preguntaran: ¿qué tiene de estupendo escribir aproximadamente una hoja de este texto?, les contestaré, no coman ansias y dejen que las ansias me coman a mí, relájense y disfrutemos de una pequeña historia.
Quiero comenzar por lo que he sentido este 29 de octubre del año 2014 al enfrentarme ante este escrito, todo empezó en mi segundo año de carrera en licenciatura en educación primaria, donde me encontraba todos mis días tomando clases en el segundo piso de la escuela normal, aprendiendo por lo menos un poco de lo mucho que mis profesores me impartían diariamente.
Acepto que en aquellos días, carecía de tener buena escritura, y aún siento la falta de conocimientos para seguir apropiándome de ella, lo que ha marcado la diferencia en este caso, es que no me dejó llevar tan fácilmente por la pereza, ya que no me gusta dejar cosas a medias y si tienen que ver con mis conocimientos mucho menos, tomando en cuenta que el saber es algo que me gusta alimentar diariamente por el hecho de ser un tesoro que abunda en la mente de los que saben explotar su potencial, llevando a tomar decisiones más reflexivas y actuar correctamente ante los demás, realmente eso es lo que cuenta en la vida de cada ser humano.
Siempre recuerdo aquel miedo al no saber cómo escribir un informe, qué palabras son las apropiadas, cómo se escuchaba mejor, qué tanto tenían que generar de ideas, también el conflicto que me daba redactar un cuento o un diario de clase, donde no sabía como empezarlo, cómo podía volver al texto mío y yo de el, cómo llenaría más y más líneas con enunciados, ahora sé que la base de todo es la reflexión constante, donde se escriba para la vida y seamos los protagonistas de nuestra leyenda.
Hoy quizás no he mejorado mucho en ortografía o gramática, siento un enorme avance al encontrarle el gusto a la escritura, donde ya no me da miedo poner mis ideas y pensamientos en juego ante una hoja en blanco, he aprendido algunas características que hacen únicos a diferentes textos, simplemente he tenido un progreso en el hecho de escribir por placer y no por obligación.
Para llegar a perder el miedo, tuve que pasar por una serie de situaciones donde practicaba la escritura por medio de ensayos, informes, diarios, cuentos, cartas, etc. E ir encontrando en cada uno de ellos mi tinte personal, el escritor al igual que los bailarines, tiene que ejercitarse, dominar pasos, práctica constantemente y ver dónde ha fallado para mejorar, movernos con seguridad y destacar a base del esfuerzo constante.
Como lo menciona el escritor Daniel Cassany, "Aunque no lo parezca, escribir es un arte, ser escritor es ser un artística, como el artistas del trapecio o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha- ejercítate de día y de noche."
Cada logro, es esa pequeña batalla ganada, aquellos días me topaba con los monstruos del miedo, las inseguridades y sobre todo la desidia de la lectura constante y escritos que los profesores me hacían desarrollar, aún recuerdo aquella tarde, donde un profesor al irnos entregando los diarios realizados por motivos de reflexionar ante nuestra práctica, me felicitó por mi escrito, dijo que tenía un tinte único y una manera muy bonita de expresar mis ideas, que lo había remontado a su época cuando el iniciaba a dar clases ante un grupo, llevándolo a sentir por medio de mis líneas todo aquello que se vive de manera apasionante en la vocación docente, por lo que me dio ánimo para seguir comunicando mis ideas por medio de la escritura.
Sabemos que los textos son para comunicar, pero ahora te pregunto, ¿qué quieres decir tú al escribir?, ¿cómo lo harías?, ¿te atreverías a escribir por lo menos un párrafo de una idea loca que se te venga en este momento a la mente?, ¿qué te ha hecho sentir?, he tenido el privilegio de ver a la escritura como un medio para desahogarme, digo el privilegio porque muy pocos le encuentran el sentido, ya que no se dan la oportunidad de asomarse por la ventana de un mundo en el que todo se vale, que lo más mínimo o máximo cuenta, ¿qué acaso son inferiores tus enormes pensamientos que alguna vez has tenido hacia un tema?, ¿por qué no te atreves a plasmarlos?, deja ya de quedarte dormido haciendo cosas que no te servirán para tu carrera, tu futuro, ni tu vida, sino que has que ocurra el conocimiento.
He recorrido un corto camino en la escritura pero, gratificante e indudablemente prospero para los siguientes años de carrera y futura labor docente, ahora te digo que: ¡te atrevas a brillar! , a descubrir tu tesoro interior, sé el mejor escritor que hayas conocido, conoce, lee, piensa y crea en ti una cultura de reflexión, sé que no es tarea fácil, pero empieza hoy y será un día menos para alcanzar la meta de tu logro más deseado.
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